Creo en la educación

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lunes, 3 de marzo de 2014

Pequeños poetas

Un año más metidos en la vorágine del quehacer diario. Un año más creciendo y creciendo con las experiencias. Un año más aquí con los pequeños disfrutando de sus ilusiones, de sus ocurrencias y de su cercanía.
Son cariñosos, dulces, fáciles de ilusionar y agradecidos. ¡Cuánto nos pueden enseñar!

Hasta ahora en la biblioteca de aula hemos escuchado cuentos, leído imágenes, aprendido poesías, hemos visto libros y creado alguno que otro también. Pero ahora nos toca enfrentarnos a una gran tarea: ¿qué es una poesía? Fácil, ¿verdad? Pero muy difícil de entender y muy difícil de explicar. Pues bien, manos a la obra.

-         ¿Sabéis que es una poesía, un poema?
-         No seño.
-         Si, si, eso que se aprende y que decimos todos juntos
-         ¿Conocéis alguna?
-         Bueno la del otro día de la Tía Mónica. ¿A que sí, seño?
-         Pues claro, es verdad. La de la tía Mónica.
-         La del chino mandarín. Y la de… esa de la cara. Te acuerdas seño?
-         Ah si. La de “Tengo dos orejas una y dos” Si, si. Es una poesía, pero también es una canción. La decimos cantando, ¿no?
-         Si, es verdad. Entonces seño…
-         Bien, bien, las poesías se dicen de forma que  parecen cantadas.
A veces parecen canciones pero sin música. Y además, si quieres puedes ponerle música. Por ejemplo: “En mi cara redondita tengo ojos y nariz y también tengo una boca para cantar y reír” ¿Y si le ponemos la música de “la Virgencita del Carmelo” que os gusta tanto? ¿Lo intentamos?
-         ¡Qué bien queda, seño!
-         Pues claro, es que la poesía es contar una historia o un cuento, pero de una forma bonita, que parezca una canción. Y los que escriben poesías se llaman poetas. Sabéis, os voy a contar un secreto. No se lo digáis a nadie
-         Vale, vale. Venga dilo seño.
-         A ver, en silencio porque voy a  hablar bajito para que nadie se entere, ¿eh?
-         ¡Vale, vale, callados todos! (dice Carlos Salgado con complicidad)
-         Mirad. Yo soy poeta y me gusta hacer poesía. ¿Queréis que os haga una? ¿A quién, a quién se la hago?
-         Siiii. A mi, a mi… Rífalo si no, no vale, seño. “En un café se rifa una gato…”  ROCIO!
-         Bien, Rocío. ¿Qué podemos decir de Rocío?
-         Que es guapa
-         Que le gusta hacer fichas
-         Que atiende, seño. Y que no se sale…
-         Bien, bien. Muchas cosas. Podemos contarlo como un cuento. ¿Cómo empiezan los cuentos?
-         Había una vez
-         Muy bien. ¿Y quien es el personaje de nuestro cuento?
-         Rocío.
-         A ver quién se atreve a empezar el cuento de Rocío
-         Yo, seño.
-          Vale, Paula comienza
-         “Había una vez una niña que se llamaba Rocío.  Era muy guapa y le gustaba ir a la escuela para hacer bien las fichas”
-         Muy bien Paula. Un cuento muy bonito. Pues ahora lo voy a decir en verso, en poesía. Como yo soy poeta…
“ Rocío es muy bonita
le gusta ir a la escuela
con su señorita”
  
-         Claro seño, así se dice más bonito. Yo también quiero
-         A ver Damián…. “Se llama Damián y corre del alacrán”
-         Yo, YO…
-         Vale Paola escucha: “se llama Paola y nunca juega sola”
-         Yo, Yo
-         Bien Gabriel: “Se llama Gabriel y salta con un pie”
-         Yo, yo
-         A ver, Carlos Salgado: “se llama Carlos Salgado y le gustan los…. A ver, a ver…
-         Los helados seño
-         Que bien! Salgado-helados. ¡Estupendo! ¡Tú también eres poeta como yo, Daniel. A ver, otro poeta que haya en la clase
-         Seño, mira: “Se llama Elena y es una nena”
-         Muy bien, Daniel. ¡Menudo poeta que estás hecho!
A ver. “se llama Carlos Olivera y le gusta comer…?
-         Peras, seño. Me gustan las peras. ¡Ja ja ja!
-         ¡Bien, cuantos poetas! Pues hagamos nuestro poema de la clase. ¿Qué os parece?
-         ¡Vale y lo pegamos en la puerta para que lo lean todas las seños!
-         Y se lo contamos a mamá, ¿vale?
-         De acuerdo, manos a la obra. ESCRIBIMOS POESÍA.



        “ Soy Andrés y pinto en la pared
Soy Rebeca y riego las macetas
Soy Gabriel y salto con un pie
 Yo soy Celia Serrano
Y siempre te doy la mano”
Soy Marcos y me monto en ese barco”

        “ Soy Paola y nunca juego sola
Soy Damián y monto en un alacrán
Me llamo Elena y yo soy una nena
Soy Daniel y yo canto muy bien
Soy David y el barco es para mi”

       “Soy Rocío y nunca tengo frío
Soy Carlos Rebollo y me gusta comer pollo
Soy Carlos Salgado y me gustan los helados
Yo soy Paula y espanto a las arañas”

        Soy Carlos Olivera y me gusta comer peras
Soy Sofía y no duermo de día
Soy Adrián y yo reparto  el pan
Soy Blanca Torrado y yo nunca me enfado
Yo soy Diego y en el barco te llevo”


-         Y si le ponemos música?
-         Vale, la del barquito de cáscara de nuez, que nos trajo Rebeca

-         Muy bien ¡pues a cantar!. 












martes, 6 de marzo de 2012

El hada Evolución




Es la reina de las hadas la que vive allí. La vigía incansable que entre polvo de estrellas, meteoritos y constelaciones surca el Universo con su escuadra de pequeñas hadas centinelas. Un día navegando de sol en sol descubrió un  furioso planeta que despedía chispas y fuego:
-Centinela Evol, te reto a que controles su furia. ¿Te atreves?
Montada en un meteorito y con un rayo de arco iris, la centinela Evolución,  atracó en sus orillas, inundando con polvo sigiloso de hadas todo lo que veía a su paso:
“A la de una, a la de dos y a la de tres el hada Evolución te viene a socorrer”







…Y la magia surgió. Al momento se fueron apagando los volcanes y el planeta se llenó de luz,  agua y seres vivos. Microorganismos, plantas, oxígeno… ¡Qué descubrimiento!

Pasó el tiempo y en el agua aparecieron  pececillos de mil colores. Vivían felices en su hogar hasta que un día Narcisa, uno de ellas, sacó su cabecita fuera:
-         ¡Oh, qué bonita es la tierra! Me gustaría…. ¡Uf!  ¡Que me ahogo! ¡Quiero conocerla! ¡Uf, que me ahogooo!
Cada mañana volvía a ese rinconcillo de donde contemplaba la tierra. Soñaba y soñaba hasta enmudecer. Buscaba ansioso el día que pudiera lograr salir a pasear por ella. Pero siempre ocurría lo mismo:
-         ¡Oh, qué bonita es la tierra! Me gustaría…. ¡Uf!  ¡Que me ahogo! ¡Quiero conocerla! ¡Uf, que me ahogooo!
La pececita estaba furiosa, echaba chispas y ardía de rabia hasta que un día: 







“A la de una, a la de dos y a la de tres, el hada Evolución te viene a socorrer”
         






-Pero Narcisa, tú sabes que no puedes salir del agua. Respiras por branquias y tampoco sabes caminar. Es imposible que salgas de ahí. Mira, tengo una idea. Cuando tengas hijitos, que ya estás en edad de merecer, a uno de ellos le pondré pulmones y patas, y este si podrá salir fuera del agua sin problema. ¿Qué te parece la idea?
         -Querida Evul, no está demasiado mal, pero ¿y si mi hijito no desea volver para contarme lo que ha visto fuera?. Nunca llegaré a saber como es la tierra.
         -Descuida Narcisa, yo me encargaré de que no tenga más remedio que hacerlo.
Y dicho esto, regó el lago con polvo de hadas y desapareció.
Con el tiempo, un pececillo travieso, no quería salir del huevo. Se sentía diferente y le daba vergüenza que los demás lo consideraran un bicho raro. Y efectivamente, tenía patas, y tenía pulmones. Podía permanecer largo rato en el agua, pero también fuera de ella.
         -Mamá, mamá. Soy tu hijo aventurero. Me voy a explorar la tierra. No se cuando volveré, ni si volveré algún día, pero siempre recordaré este lugar.
         -Adiós hijito, buena suerte.
Pero nada más alejarse unos metros, notó como su piel le picaba demasiado. Cada vez se ponía más y más seca.
         -¡Necesito volver al agua! No aguanto más este sol que quema mi piel de tritón. Y de dos brincos, consiguió regresar al lugar de partida.
-Mamá, mamá, he vuelto ya. No puedo estar lejos del agua mucho rato. Pero te puedo contar muchas cosas de ahí fuera.
Hablaron durante horas y horas y Narcisa parecía haber conseguido al fin su objetivo.
-Gracias Cuasimodo. Creí que nunca volverías.
Pero Cuasimodo ansiaba conocerlo todo. Era el vivo espejo de su madre. Soñaba y soñaba hasta enmudecer. Cada vez más furioso, echaba chispas y ardía de rabia,… hasta que un día:




“A la de una, a la de dos y a la de tres, el hada Evolución te viene a socorrer”









-Pero Cuasimodo, tú sabes que no puedes recorrerlo todo. Tu piel se seca y no podrás llegar nunca a lo más espeso del bosque. Mira tengo una idea. Cuando tengas hijitos, que ya estás en edad de merecer, a uno de ellos le pondré la piel dura, y este si podrá hacerlo sin problema. ¿Qué te parece la idea?
-Querida Evul, no está demasiado mal, pero ¿y si mi hijito no desea volver para contarme que ha visto fuera? Nunca llegaré a saber como es la tierra.
         -Descuida Cuasimodo, yo me encargaré de que no tenga más remedio que hacerlo.
Y dicho esto, regó el lago con polvo de hadas y desapareció.
Con el tiempo una anfibio muy traviesa no quería salir del huevo. Era demasiado rara para ese lugar, aunque se parecía a su hermano tritón, su piel era demasiado dura ¿y sus dientes?. ¡Dios mío, vaya dientes! A todos asustaría con su aspecto feroz y también a su papá Cuasimodo.
-Papá,  papá. Soy tu hija aventurera. Me voy a explorar la tierra. No sé cuándo volveré, y si volveré algún día, pero siempre recordaré este lugar.
         -Adiós hijita, buena suerte.
Se colocó un lacito de juncos en la cola y con un hatillo en la espalda decidió emprender su aventura. ¡Y qué aventura!. La cocodrilo Dandy recorrió casi todos los rincones, pero volvía a casa cada invierno porque no soportaba el frío helador y allí dormía al lado de Cuasimodo mientras recitaba, como una gran heroína, todas sus aventuras.
En poco tiempo, la tierra se llenó de reptiles cada vez más grandes y más grandes y más grandes, hasta que… los dinosaurios conquistaron el planeta.
         Pero Dandy ansiaba conocerlo todo, también la nieve del invierno. Era el vivo espejo de su padre. Soñaba y soñaba hasta enmudecer. Cada vez más furiosa, echaba chispas y ardía de rabia,… hasta que un día: 




“A la de una, a la de dos y a la de tres, el hada Evolución te viene a socorrer”                    

















-Pero Dandy, tú sabes que no puedes pasar mucho frío. Tu cuerpo se aletarga en invierno y no puedes subir a lo alto de la montaña nevada. Mira, tengo una idea. Cuando tengas hijitos, que ya estás en edad de merecer, a uno de ellos le pondré la sangre caliente, y lo cubriré con algún abrigo, así este si podrá hacerlo sin problemas. ¿Qué te parece la idea?
- Pero el abrigo deberá ser muy frondoso, Evul, porque en invierno hace demasiado frío.
- Si, verás: a unos los cubriré de un abrigo de pelos y a otros les pondré plumas, para que además de no pasar frío, también puedan volar y llegar  a la cima lo antes posible.
- Jo, ¡qué maravilla!. A mi me gustaría poder volar. Algún día me subiré encima de alguno de mis hijitos para que me lleve a la nieve en un plis plas.
- Entonces, si te gusta la idea, ¿a qué estamos esperando?
Cogió su varita para envolverlo todo con polvo de hadas pero, al momento, Dandy, que como buena aventurera era muy precavida, le paró la mano y le dijo:
         - Mira Evol, ¿no podrías conseguir que algunos de mis futuros hijitos no nacieran de los huevos? Ayer, al cocodrilo del Nilo le robaron los suyos y se quedó sin hijitos. Si a mi me ocurre eso, nunca podrán venir a contarme cómo es el frío de la nieve. Nunca llegaré a saber como es la tierra.
- De acuerdo. Mira: a los que nazcan con pelo les colocaré una bolsa en la barriga para que transporten a sus hijitos en sus aventuras, así no podrán robárselos nunca. ¿Qué te parece la idea?
Y dicho esto, regó la orilla del río con polvo de hadas y desapareció.






El tiempo pasó y nuestro planeta, estaba lleno de vida. Microorganismos, plantas y un montón de animales: anfibios, reptiles, aves, mamíferos y los temibles dinosaurios.
Un día, mientras parecía que todo se sucedía con normalidad, como cualquier otro día, en el cielo apareció una luz imponente que cada vez se hacía más intensa y grande. Todos miraban la espectacular bola de fuego. Silencio absoluto durante unos segundos. Unos segundo más… y un estruendoso meteorito chocó con nuestro planeta. El hada intentó pararlo, pero en vano. Era inevitable, nadie lo esperaba, pero ocurrió. La tierra tembló. Se rajó. Se llenó de fuego…y todos huían de allí. Pero, ¿adónde?.  Los más pequeños se escondieron pero los grandes… ¡Uf, los grandes! … Y los dinosaurios… se extinguieron.

El hada Evolución quedó desconsolada con la tragedia de su planeta azul. Pero era fuerte y pronto se repuso, igual que el propio planeta. Decidió seguir centinela de los seres vivos y velar siempre por las diferencias. Respetemos las diferencias. En ellas está la riqueza de la vida: 
        “A la de una, a la de dos y a la de tres, el hada Evolución te viene a socorrer”.




                               Queridos papis:

Estamos trabajando el tema de los animales y nos gustaría que nos ayudarais desde casa en las actividades que vamos a realizar durante dos semanas:
·        Rincón en la biblioteca de libros de animales
·        Elaborar una revista de animales atendiendo a sus características
·        Acuario y terrario con plastilina y cartón
·        Por último los colocaremos en la línea del tiempo según fueron habitando nuestro planeta
·        Día de la mascota (viernes 17 de enero)

Necesitamos:

  1. Si tenemos libros en casa sobre animales llevarlo a la  biblioteca de aula durante estas dos o tres semanas. No es necesario comprarlo
  2. Fotos nuestras  con algún animal, ya sea de granja o del zoo o de cualquier exposición a la que hayamos asistido
  3. Si tenemos algún mascota en casa o algún animal cercano, podemos llevarlo a clase el día de la mascota y enseñárselo a nuestros compañeros (no es necesario que compremos ninguno) Tendremos que hablar de los cuidados que requieren, por lo que podemos ensayar previamente en casa. Deberíamos llevarlo en un jaula para mantenerlo en el aula toda la mañana. Si la mascota es demasiado grande podemos llevar una foto de ella.
  4. Rellenar una ficha en tamaño A-3 del ……….
Escribirle debajo los siguientes datos:  (podemos sacarlos de Internet, pero si es posible, queremos colaborar en la búsqueda y  rellenar los datos con nuestra letra)






NOMBRE :…………………………………………………………………
TIPO SEGÚN REPRODUCCIÓN (anfibio, pez, reptil, ave o
                                           mamífero)
ALIMENTACIÓN (carnívoro o herbívoro)
       PAISAJE DONDE VIVE (sabana, selva, desierto, mar, río,     
                                          Dehesa, montaña, polo)
       ALGUNA CURIOSIDAD




                              ANIMALARIO  DE  PLASTI
                    
                                                






       

martes, 29 de noviembre de 2011

Mi primer libro de historia


¿Qué mundo llevan dentro? ¿Qué esconden sus pequeñas cabecitas?: películas, dibujos, ordenador, imágenes de libros y periódicos, telediarios, apreciaciones de sus padres, de sus amigos, de la seño… Estamos en el mundo de la imagen. Las imágenes nos dominan. ¿Qué es lo que conforma esas cabezas del futuro? ¿Cómo pueden procesarlo ellos solos? Pero lo consiguen, nuestros pequeños son impresionantes. ¡Cómo razonan! ¡Cómo se forjan su mundo!
No estaría mal un empujoncito, una pequeña ayuda, para que pongan orden a sus apreciaciones.
Démosles estructuras fuertes y guiémosles para que construyan un buen armazón y sigan montando el conocimiento del mundo, partiendo de lo cercano y de su corta experiencia.
Ahora es el mejor momento para conseguirlo. Durante la adolescencia sus cabezas y sus músculos estarán centrados en otras tareas. ¡Tienen tantas ganas de conocerlo todo, de aprender, de investigar! El mundo es cambiante, nunca como ahora pasan las cosas tan rápidamente. Tenemos que ayudarles, además de a controlar sus emociones para desenvolverse gratamente, a que encajen los cambios en el rompecabezas de la historia, de nuestra historia, de su historia. El que conoce su mundo sabe vivir mejor en él.
Sirvámosles de guía en esta construcción. Seguro que será muy gratificante y divertido. Dejémosles hablar. Ellos nos contarán qué es lo que saben y ahí comenzará esta ODISEA.






    - Estamos viendo cómo son las ciudades y cómo han crecido y cambiado a lo largo de        la historia, ¿Qué os parece si hacemos un plano de nuestra ciudad para ponerlo en el aula?.


Siete iglesias en mi pueblo, 
todas cambian de color,
amarillas por el día,
rojas al ponerse el sol.


En mi pueblo las iglesias
tienen las orejas tiesas.
En mi pueblo las iglesias
tienen las orejas tiesas.




Santa María la grande                           Y la Ermita de la Virgen,
cerca del castillo está,                            que al cielo quiere llegar,
la redonda Magdalena                     utiliza su espadaña
se balancea al compás.                             para poderlo alcanzar.

La más pequeña  y coqueta,                      Y allá cerca del Calvario,
está junto al Hospital,                             como queriendo llorar,
para que los abueletes                             San Juan de Dios duerme triste
vayan todos a rezar.                               esperando despertar.

San Francisco y la Farrapa              En mi pueblo las iglesias
muy cerquita las verás                             tienen las orejas tiesas.
las mañanas de domingo                            En mi pueblo las iglesias
que repican a la par.                                tienen las orejas tiesas.

                                                                                   Carmen Rodríguez Díaz
  
- Si, seño, pero, ¿por qué no salimos de excursión a recorrerla  y   llevamos las gafas        del tiempo que nos ha regalado Sela?
  - ¿Y si visitamos también nuestro castillo? Mi mamá nos lo puede enseñar, trabaja allí. Me contó muchas cosas
   - De acuerdo, si queréis terminamos en el castillo, lo miramos también con la gafas de Sela y recorremos el museo

-         Seño, tengo una idea: ¿por qué no construimos nuestro castillo en la clase?
-         ¿Y con qué lo podemos hacer Bruno?
-         Con piezas de construcciones. ¿Qué os parece?
-         No nos van a llegar, nuestro castillo es muy grande, seño
-         Tienes razón Ale, ¿con qué crees tú que podemos hacerlo?
-         Seño, ¿y si lo hacemos con cajas de zumos?
-         Me parece buena idea María, ¿y a vosotros que os parece
-         Vale, las traemos de casa y lo construimos como si fueran piedras.
                                                               
                               
                 
          
            - Seño, y en una caja
              le dibujamos a 
           "La Princesa Coruja" 
                      ¿vale? 








                                                                             
-Si, seño, pero a mi me gustaría que trajéramos una piedra de verdad del castillo, así sería más auténtico. Sí, de las de la entrada
- Pero no podemos traer piedras del castillo Claudia, esas son piezas de museo y están guardadas en vitrinas para que todo el mundo las pueda ver y conozcan su historia. ¡Podemos ir a verlas allí! ¿Qué os parece?
- Pero yo tengo piedras de los romanos en casa, seño. Mis padres fueron arqueólogos antes de yo estar en la barriga de mi madre.
-  Javi, pero ¿tú sabes quiénes fueron los romanos?





 




-       - Si, unos guerreros que hacían muchos Coliseos y peleaban siempre por ganar a otros pueblos.
-        - ¿Así como los medievales?
-        - Sí, Felipe, eran muy brutos, hasta peleaban con los leones.
-       -  Mi mamá trabaja en Mérida y me puede traer una piedra del teatro romano




- Pues yo tengo piedras de los hombres primitivos que encontré con mi padre en el campo de la sierra de Alor.
-   Manuel, ¿y quienes fueron los hombres primitivos?
- Dice mi mamá que eran los primeros hombres del planeta y que venían de los monos.
-  Claro, tu mamá sabe mucho, como le da clases a los niños mayores…














  












- ¿Alguien más tiene algún tesoro de museo en su casa que nos lo quiera enseñar?
-  Yo tengo fotos de momias del museo de Madrid y he visto momias de verdad.
-  David, ¿qué son las momias?
-  Si, seño, son de los egipcios
- Yo tengo un libro de egipcios. Mañana lo traigo, ¿quieres seño?
-  De acuerdo Rubén, nos gustará verlo ¿Y quiénes eran los egipcios?
- ¡Jo, seño!, pues los que hicieron las pirámides.
-  Juan, pero ¿las pirámides las hacen ahora los egipcios?
          - No hace mucho tiempo, lo he visto en los Little Einstein.
          - Seño ¿verdad que fue hace mucho tiempo, en la época de Jesús?
       - Lucía, Jesús nació después, cuando él vivió ya habían hecho los egipcios sus         pirámides. Jesús es del tiempo de los romanos.
          -  Seño
          -  Dime Irene
         -  ¿Los egipcios se alumbraban con bombillas o con velas como nuestros abuelos?
          - ¿Quiénes vivieron antes, los egipcios o nuestros abuelos?
          - Pues los egipcios, ¡qué cosas tienes, señorita!
         - Si nuestros abuelos no utilizaban bombillas, ¿tú crees que los egipcios ya las usaban?
          -  No, pero ¡como eran tan listos…



-  La bombilla la inventó Edison, que vivió no hace mucho tiempo
-  Seño, ¿y tú como lo sabes?
-  Mira Marcos, “Todo está en los libros” y también en los museos         
-  Pero los hombres primitivos no escribían libros y tú sabes muchas cosas de ellos.
- Pero tú también sabes Nur que los restos de esos pueblos han quedado enterrados y gracias a los paleontólogos, a los antropólogos y a los arqueólogos, como los papás de Javi, que buscan y rebuscan en el suelo, podemos saber cosas de antes de que se inventara la escritura y existieran los libros.
-   Claro seño, como de los dinosaurios.
-   Si, Iker, igual que de los dinosaurios.
-   Pues yo de mayor quiero ser paleontólogo. En el patio me encontré el otro día una piedra, que esa si que es de los hombres primitivos, hasta cortaba. La voy a llevar a un museo y me voy a hacer famoso.
- Me parece buena idea, Diego. Pero, ¿que os parece si hacemos nosotros nuestro propio museo en la clase?
-   ¡Vale, vale!, ¡y podemos traer a los papis para que lo vean!




- Me parece una idea estupenda Andrés; así, chicos, que a trabajar todos juntos. Nos repartiremos en grupos y traeremos material de casa. Nuestros papis nos ayudarán. ¿OK?
-  ¡Que way!, dicen Laura y Rocío
-   ¡Ahora sí que nos vamos a hacer famosos!, concluye Juan
-   ¿CÓMO PODEMOS LLAMAR A NUESTRO MUSEO? Decidme nombres
        1.       Hombres que ya no están
-         Pero que ya no están dónde?
-         Pues en el planeta Tierra,
-         Pero que están en el cielo con Jesús, ¿verdad, seño?
-         Pues claro, Lucía
2.     Los tesoros del planeta
          -    ¿Y por qué los tesoros, Carmen?
          -    Porque se encuentran cosas debajo de la tierra, como los tesoros  
3.     Pueblos antiguos
           -    Muy interesante Rubén
4.     Cuando el planeta era pequeño
         -   Pero el planeta ya no es tan pequeño, y a mí me gustaría también poner     
              a los marcianos del futuro
         -   De acuerdo, Javi, dejamos un rincón para el futuro si tú quieres.

                                     
   5.     Los cumples del planeta
      -   ¿Qué quieres decir, Natalia?
     -   Pues, seño, igual que nosotros cumplimos      años, el planeta también los
    cumple y podemos hacerle fiestas y regalarle tartas
    -   Bueno, me parece buena idea. Y a vosotros, chicos, ¿os gusta “los
    Cumples del planeta”?
      -      Si, y podemos invitar también  a los papis a las fiestas de cumpleaños
   -  Vale Andrés, se lo diremos también a los papis



Después de una votación a mano alzada, contando los votos, por supuesto, ha salido elegido el nombre de “los cumples del planeta”
Colocaremos una cuerda de pared a pared, como una línea del tiempo, en la que iremos señalando los cumpleaños del planeta:






Y así ha comenzamos nuestra ODISEA DEL TIEMPO, el tiempo del ser humano en el planeta.
Papis, estáis invitados a participar en nuestro “primer libro de historia”. Ayúdanos desde casa.