Pues claro que estoy cansada. Pero todo ese esfuerzo merece
la pena. ¿Qué hay de satisfactorio y enriquecedor en la vida que no requiera
esfuerzo?
Después de estos duros 20 ó 30 días de adaptación mutua, es
maravilloso ver sus caritas entregadas a ti, el beso de buenos días, uno a uno,
al dejar sus mochilas en el perchero, la sonrisa matinal que te ofrecen, estés
tú como estés. Verlos sentados en la
manta cantando canciones y batiendo palmas con sus torpes manos. Piden un beso
por que sí, salen del baño y vienen hacia ti con los pantalones bajados
pidiéndote ayuda… saltitos cortos y juguetones cuando te ven por la calle… ¿Qué
más se le puede pedir al trabajo? ¿Y a la vida?
Que
fácil es poner un granito de arena en el castillo del cuidado del entorno, tan
fácil como un montón de basura en el vertedero. ¿Por qué optarán nuestros
pequeños de hoy? Parece que no, pero depende en parte de nosotros, padres y
educadores, de nuestros principios, de nuestras ilusiones, de nuestras
esperanzas y de aquello que transmitamos con ejemplo, con cariño y con
alegría.
Por
lo tanto, es hora de comenzar. De comenzar jugando al juego de la naturaleza. Es
hora de conocer nuestra casa: la Tierra. Es hora de
agradecer lo que ella nos da y guardar en nuestro corazón esas pequeñas experiencias
que conformarán nuestro futuro y el del mundo.
Somos
muy pequeños sí, pero es el mejor momento para iniciarnos a CUidar NUestro PLANeta.
Es
la reina de las hadas la que vive allí. La vigía incansable que entre polvo de
estrellas, meteoritos y constelaciones surca el Universo con su escuadra de
pequeñas hadas centinelas. Un día navegando de sol en sol descubrió un furioso planeta que despedía chispas y fuego:
-Centinela Evol, te reto a que controles su
furia. ¿Te atreves?
Montada
en un meteorito y con un rayo de arco iris, la centinela Evolución, atracó en sus orillas, inundando con polvo
sigiloso de hadas todo lo que veía a su paso:
“A la de una, a la de dos y a la de tres el
hada Evolución te viene a socorrer”
…Y la magia
surgió. Al momento se fueron apagando los volcanes y el planeta se llenó de
luz, agua y seres vivos.
Microorganismos, plantas, oxígeno… ¡Qué descubrimiento!
Pasó
el tiempo y en el agua aparecieron pececillos
de mil colores. Vivían felices en su hogar hasta que un día Narcisa, uno de ellas,
sacó su cabecita fuera:
-¡Oh,
qué bonita es la tierra! Me gustaría…. ¡Uf! ¡Que me ahogo! ¡Quiero conocerla! ¡Uf, que me
ahogooo!
Cada
mañana volvía a ese rinconcillo de donde contemplaba la tierra. Soñaba y soñaba
hasta enmudecer. Buscaba ansioso el día que pudiera lograr salir a pasear por
ella. Pero siempre ocurría lo mismo:
-¡Oh,
qué bonita es la tierra! Me gustaría…. ¡Uf!
¡Que me ahogo! ¡Quiero conocerla! ¡Uf, que me ahogooo!
La pececita estaba
furiosa, echaba chispas y ardía de rabia hasta que un día:
“A la de una, a la
de dos y a la de tres, el hada Evolución te viene a socorrer”
-Pero Narcisa, tú sabes que no puedes
salir del agua. Respiras por branquias y tampoco sabes caminar. Es imposible
que salgas de ahí. Mira, tengo una idea. Cuando tengas hijitos, que ya estás en
edad de merecer, a uno de ellos le pondré pulmones y patas, y este si podrá
salir fuera del agua sin problema. ¿Qué te parece la idea?
-Querida Evul, no está demasiado mal,
pero ¿y si mi hijito no desea volver para contarme lo que ha visto fuera?.
Nunca llegaré a saber como es la tierra.
-Descuida Narcisa, yo me encargaré de
que no tenga más remedio que hacerlo.
Y dicho esto, regó
el lago con polvo de hadas y desapareció.
Con el tiempo, un
pececillo travieso, no quería salir del huevo. Se sentía diferente y le daba
vergüenza que los demás lo consideraran un bicho raro. Y efectivamente, tenía patas,
y tenía pulmones. Podía permanecer largo rato en el agua, pero también fuera de
ella.
-Mamá, mamá. Soy tu hijo aventurero. Me
voy a explorar la tierra. No se cuando volveré, ni si volveré algún día, pero
siempre recordaré este lugar.
-Adiós hijito, buena suerte.
Pero nada más
alejarse unos metros, notó como su piel le picaba demasiado. Cada vez se ponía
más y más seca.
-¡Necesito volver al agua! No aguanto
más este sol que quema mi piel de tritón. Y de dos brincos, consiguió regresar
al lugar de partida.
-Mamá,
mamá, he vuelto ya. No puedo estar lejos del agua mucho rato. Pero te puedo
contar muchas cosas de ahí fuera.
Hablaron durante
horas y horas y Narcisa parecía haber conseguido al fin su objetivo.
-Gracias
Cuasimodo. Creí que nunca volverías.
Pero Cuasimodo
ansiaba conocerlo todo. Era el vivo espejo de su madre. Soñaba y soñaba hasta
enmudecer. Cada vez más furioso, echaba chispas y ardía de rabia,… hasta que un
día:
“A la de una, a la de dos y a la de tres, el hada Evolución te viene a
socorrer”
-Pero
Cuasimodo, tú sabes que no puedes recorrerlo todo. Tu piel se seca y no podrás
llegar nunca a lo más espeso del bosque. Mira tengo una idea. Cuando tengas
hijitos, que ya estás en edad de merecer, a uno de ellos le pondré la piel dura,
y este si podrá hacerlo sin problema. ¿Qué te parece la idea?
-Querida
Evul, no está demasiado mal, pero ¿y si mi hijito no desea volver para contarme
que ha visto fuera? Nunca llegaré a saber como es la tierra.
-Descuida Cuasimodo, yo me encargaré de
que no tenga más remedio que hacerlo.
Y dicho esto, regó
el lago con polvo de hadas y desapareció.
Con el tiempo una
anfibio muy traviesa no quería salir del huevo. Era demasiado rara para ese
lugar, aunque se parecía a su hermano tritón, su piel era demasiado dura ¿y sus
dientes?. ¡Dios mío, vaya dientes! A todos asustaría con su aspecto feroz y
también a su papá Cuasimodo.
-Papá,
papá. Soy tu hija aventurera. Me voy a
explorar la tierra. No sé cuándo volveré, y si volveré algún día, pero siempre
recordaré este lugar.
-Adiós hijita, buena suerte.
Se colocó un
lacito de juncos en la cola y con un hatillo en la espalda decidió emprender su
aventura. ¡Y qué aventura!. La cocodrilo Dandy recorrió casi todos los rincones,
pero volvía a casa cada invierno porque no soportaba el frío helador y allí
dormía al lado de Cuasimodo mientras recitaba, como una gran heroína, todas sus
aventuras.
En poco tiempo, la
tierra se llenó de reptiles cada vez más grandes y más grandes y más grandes,
hasta que… los dinosaurios conquistaron el planeta.
Pero Dandy ansiaba conocerlo todo,
también la nieve del invierno. Era el vivo espejo de su padre. Soñaba y soñaba
hasta enmudecer. Cada vez más furiosa, echaba chispas y ardía de rabia,… hasta
que un día:
“A la de una, a la de dos y a la de tres, el hada Evolución te viene a socorrer”
-Pero
Dandy, tú sabes que no puedes pasar mucho frío. Tu cuerpo se aletarga en
invierno y no puedes subir a lo alto de la montaña nevada. Mira, tengo una
idea. Cuando tengas hijitos, que ya estás en edad de merecer, a uno de ellos le
pondré la sangre caliente, y lo cubriré con algún abrigo, así este si podrá
hacerlo sin problemas. ¿Qué te parece la idea?
-
Pero el abrigo deberá ser muy frondoso, Evul, porque en invierno hace demasiado
frío.
-
Si, verás: a unos los cubriré de un abrigo de pelos y a otros les pondré plumas,
para que además de no pasar frío, también puedan volar y llegar a la cima lo antes posible.
-
Jo, ¡qué maravilla!. A mi me gustaría poder volar. Algún día me subiré encima
de alguno de mis hijitos para que me lleve a la nieve en un plis plas.
-
Entonces, si te gusta la idea, ¿a qué estamos esperando?
Cogió su varita
para envolverlo todo con polvo de hadas pero, al momento, Dandy, que como buena
aventurera era muy precavida, le paró la mano y le dijo:
- Mira Evol, ¿no podrías conseguir que
algunos de mis futuros hijitos no nacieran de los huevos? Ayer, al cocodrilo
del Nilo le robaron los suyos y se quedó sin hijitos. Si a mi me ocurre eso,
nunca podrán venir a contarme cómo es el frío de la nieve. Nunca llegaré a
saber como es la tierra.
-
De acuerdo. Mira: a los que nazcan con pelo les colocaré una bolsa en la
barriga para que transporten a sus hijitos en sus aventuras, así no podrán robárselos
nunca. ¿Qué te parece la idea?
Y dicho esto, regó
la orilla del río con polvo de hadas y desapareció.
El tiempo pasó y
nuestro planeta, estaba lleno de vida. Microorganismos, plantas y un montón de
animales: anfibios, reptiles, aves, mamíferos y los temibles dinosaurios.
Un día, mientras
parecía que todo se sucedía con normalidad, como cualquier otro día, en el
cielo apareció una luz imponente que cada vez se hacía más intensa y grande.
Todos miraban la espectacular bola de fuego. Silencio absoluto durante unos
segundos. Unos segundo más… y un estruendoso meteorito chocó con nuestro
planeta. El hada intentó pararlo, pero en vano. Era inevitable, nadie lo esperaba,
pero ocurrió. La tierra tembló. Se rajó. Se llenó de fuego…y todos huían de
allí. Pero, ¿adónde?. Los más pequeños
se escondieron pero los grandes… ¡Uf, los grandes! … Y los dinosaurios… se
extinguieron.
El hada Evolución
quedó desconsolada con la tragedia de su planeta azul. Pero era fuerte y pronto
se repuso, igual que el propio planeta. Decidió seguir centinela de los seres
vivos y velar siempre por las diferencias. Respetemos las diferencias. En ellas
está la riqueza de la vida:
“A la de una, a la de dos y a la de tres, el hada
Evolución te viene a socorrer”.
Queridos papis:
Estamos trabajando el tema de los animales y nos
gustaría que nos ayudarais desde casa en las actividades que vamos a realizar
durante dos semanas:
·Rincón en la biblioteca de libros de animales
·Elaborar una revista de animales atendiendo a
sus características
·Acuario y terrario con plastilina y cartón
·Por último los colocaremos en la línea del
tiempo según fueron habitando nuestro planeta
·Día de la mascota (viernes 17 de enero)
Necesitamos:
Si
tenemos libros en casa sobre animales llevarlo a la biblioteca de aula durante estas dos o
tres semanas. No es necesario comprarlo
Fotos
nuestras con algún animal, ya sea
de granja o del zoo o de cualquier exposición a la que hayamos asistido
Si
tenemos algún mascota en casa o algún animal cercano, podemos llevarlo a
clase el día de la mascota y enseñárselo a nuestros compañeros (no es
necesario que compremos ninguno) Tendremos que hablar de los cuidados que
requieren, por lo que podemos ensayar previamente en casa. Deberíamos
llevarlo en un jaula para mantenerlo en el aula toda la mañana. Si la
mascota es demasiado grande podemos llevar una foto de ella.
Rellenar
una ficha en tamaño A-3 del ……….
Escribirle debajo los siguientes
datos: (podemos sacarlos de Internet,
pero si es posible, queremos colaborar en la búsqueda y rellenar los datos con nuestra letra)
NOMBRE :…………………………………………………………………
TIPO SEGÚN REPRODUCCIÓN (anfibio,
pez, reptil, ave o
mamífero)
ALIMENTACIÓN (carnívoro o
herbívoro)
PAISAJE
DONDE VIVE (sabana, selva, desierto, mar, río,
¿Qué mundo llevan dentro? ¿Qué esconden sus pequeñas cabecitas?: películas, dibujos, ordenador, imágenes de libros y periódicos, telediarios, apreciaciones de sus padres, de sus amigos, de la seño… Estamos en el mundo de la imagen. Las imágenes nos dominan. ¿Qué es lo que conforma esas cabezas del futuro? ¿Cómo pueden procesarlo ellos solos? Pero lo consiguen, nuestros pequeños son impresionantes. ¡Cómo razonan! ¡Cómo se forjan su mundo!
No estaría mal un empujoncito, una pequeña ayuda, para que pongan orden a sus apreciaciones.
Démosles estructuras fuertes y guiémosles para que construyan un buen armazón y sigan montando el conocimiento del mundo, partiendo de lo cercano y de su corta experiencia.
Ahora es el mejor momento para conseguirlo. Durante la adolescencia sus cabezas y sus músculos estarán centrados en otras tareas. ¡Tienen tantas ganas de conocerlo todo, de aprender, de investigar! El mundo es cambiante, nunca como ahora pasan las cosas tan rápidamente. Tenemos que ayudarles, además de a controlar sus emociones para desenvolverse gratamente, a que encajen los cambios en el rompecabezas de la historia, de nuestra historia, de su historia. El que conoce su mundo sabe vivir mejor en él.
Sirvámosles de guía en esta construcción. Seguro que será muy gratificante y divertido. Dejémosles hablar. Ellos nos contarán qué es lo que saben y ahí comenzará esta ODISEA.
- Estamos viendo cómo son las ciudades y cómo han crecido y cambiado a lo largo de la historia, ¿Qué os parece si hacemos un plano de nuestra ciudad para ponerlo en el aula?.
Siete iglesias en mi pueblo, todas cambian de color, amarillas por el día, rojas al ponerse el sol.
En mi pueblo las iglesias tienen las orejas tiesas. En mi pueblo las iglesias tienen las orejas tiesas.
Santa María la grande Y la Ermita de la Virgen,
cerca del castillo
está, que al cielo quiere llegar,
la redonda Magdalena utiliza su espadaña
se balancea al
compás. para poderlo alcanzar.
La más
pequeña y coqueta, Y allá cerca del Calvario,
está junto al Hospital, como queriendo llorar,
para que los
abueletes San Juan de Dios duerme triste
vayan todos a
rezar. esperando despertar.
San Francisco y la Farrapa En mi pueblo las iglesias
muy cerquita las
verás tienen las orejas tiesas.
las mañanas de
domingo En mi pueblo las iglesias
que repican a la
par. tienen las orejas tiesas.
Carmen Rodríguez Díaz
- Si, seño, pero, ¿por qué no salimos de excursión a recorrerla y llevamos las gafas del tiempo que nos ha regalado Sela?
-¿Y si visitamos también nuestro castillo? Mi mamá nos lo puede enseñar, trabaja allí. Me contó muchas cosas
-De acuerdo, si queréis terminamos en el castillo, lo miramos también con la gafas de Sela y recorremos el museo
-Seño, tengo una idea: ¿por qué no construimos nuestro castillo en la clase?
-¿Y con qué lo podemos hacer Bruno?
-Con piezas de construcciones. ¿Qué os parece?
-No nos van a llegar, nuestro castillo es muy grande, seño
-Tienes razón Ale, ¿con qué crees tú que podemos hacerlo?
-Seño, ¿y si lo hacemos con cajas de zumos?
-Me parece buena idea María, ¿y a vosotros que os parece -Vale, las traemos de casa y lo construimos como si fueran piedras.
- Seño, y en una caja le dibujamos a "La Princesa Coruja" ¿vale?
-Si, seño, pero a mi me gustaría que trajéramos una piedra de verdad del castillo, así sería más auténtico. Sí, de las de la entrada
-Pero no podemos traer piedras del castillo Claudia, esas son piezas de museo y están guardadas en vitrinas para que todo el mundo las pueda ver y conozcan su historia. ¡Podemos ir a verlas allí! ¿Qué os parece?
-Pero yo tengo piedras de los romanos en casa, seño. Mis padres fueron arqueólogos antes de yo estar en la barriga de mi madre.
-Javi, pero ¿tú sabes quiénes fueron los romanos?
--Si, unos guerreros que hacían muchos Coliseos y peleaban siempre por ganar a otros pueblos.
- - ¿Así como los medievales?
- -Sí, Felipe, eran muy brutos, hasta peleaban con los leones.
--Mi mamá trabaja en Mérida y me puede traer una piedra del teatro romano
-Pues yo tengo piedras de los hombres primitivos que encontré con mi padre en el campo de la sierra de Alor.
-Manuel, ¿y quienes fueron los hombres primitivos?
-Dice mi mamá que eran los primeros hombres del planeta y que venían de los monos.
-Claro, tu mamá sabe mucho, como le da clases a los niños mayores…
- ¿Alguien más tiene algún tesoro de museo en su casa que nos lo quiera enseñar?
-Yo tengo fotos de momias del museo de Madrid y he visto momias de verdad.
-David, ¿qué son las momias?
-Si, seño, son de los egipcios
- Yo tengo un libro de egipcios. Mañana lo traigo, ¿quieres seño?
-De acuerdo Rubén, nos gustará verlo ¿Y quiénes eran los egipcios?
-¡Jo, seño!, pues los que hicieron las pirámides.
-Juan, pero ¿las pirámides las hacen ahora los egipcios?
- No hace mucho tiempo, lo he visto en los Little Einstein. -Seño ¿verdad que fue hace mucho tiempo, en la época de Jesús? -Lucía, Jesús nació después, cuando él vivió ya habían hecho los egipcios sus pirámides. Jesús es del tiempo de los romanos. -Seño -Dime Irene -¿Los egipcios se alumbraban con bombillas o con velas como nuestros abuelos? -¿Quiénes vivieron antes, los egipcios o nuestros abuelos? -Pues los egipcios, ¡qué cosas tienes, señorita! -Si nuestros abuelos no utilizaban bombillas, ¿tú crees que los egipcios ya las usaban? -No, pero ¡como eran tan listos…
-La bombilla la inventó Edison, que vivió no hace mucho tiempo
-Seño, ¿y tú como lo sabes?
-Mira Marcos, “Todo está en los libros” y también en los museos - Pero los hombres primitivos no escribían libros y tú sabes muchas cosas de ellos.
-Pero tú también sabes Nur que los restos de esos pueblos han quedado enterrados y gracias a los paleontólogos, a los antropólogos y a los arqueólogos, como los papás de Javi, que buscan y rebuscan en el suelo, podemos saber cosas de antes de que se inventara la escritura y existieran los libros.
-Claro seño, como de los dinosaurios.
-Si, Iker, igual que de los dinosaurios.
-Pues yo de mayor quiero ser paleontólogo. En el patio me encontré el otro día una piedra, que esa si que es de los hombres primitivos, hasta cortaba. La voy a llevar a un museo y me voy a hacer famoso.
-Me parece buena idea, Diego. Pero, ¿que os parece si hacemos nosotros nuestro propio museo en la clase? -¡Vale, vale!, ¡y podemos traer a los papis para que lo vean!
-Me parece una idea estupenda Andrés; así, chicos, que a trabajar todos juntos. Nos repartiremos en grupos y traeremos material de casa. Nuestros papis nos ayudarán. ¿OK?
-¡Que way!, dicen Laura y Rocío
-¡Ahora sí que nos vamos a hacer famosos!, concluye Juan -¿CÓMO
PODEMOS LLAMAR A NUESTRO MUSEO? Decidme nombres
1.Hombres que ya no están
-Pero
que ya no están dónde?
-Pues
en el planeta Tierra,
-Pero
que están en el cielo con Jesús, ¿verdad, seño?
-Pues
claro, Lucía
2.Los tesoros del planeta
-
¿Y por qué los tesoros, Carmen?
-
Porque se encuentran cosas debajo de la tierra, como los tesoros
3.Pueblos antiguos
- Muy interesante Rubén
4.Cuando el planeta era pequeño
- Pero
el planeta ya no es tan pequeño, y a mí me gustaría también poner
a los marcianos del futuro - De
acuerdo, Javi, dejamos un rincón para el futuro si tú quieres.
5.Los cumples del planeta
- ¿Qué
quieres decir, Natalia?
- Pues,
seño, igual que nosotros cumplimos años, el planeta también los
cumple y podemos hacerle fiestas y
regalarle tartas
- Bueno,
me parece buena idea. Y a vosotros, chicos, ¿os gusta “los
Cumples del planeta”?
-Si, y
podemos invitar también a los papis a las
fiestas de cumpleaños
-Vale
Andrés, se lo diremos también a los papis
Después de una
votación a mano alzada, contando los votos, por supuesto, ha salido elegido el
nombre de “los cumples del planeta”
Colocaremos una
cuerda de pared a pared, como una línea del tiempo, en la que iremos señalando
los cumpleaños del planeta:
Y así ha
comenzamos nuestra ODISEA DEL TIEMPO, el tiempo del ser humano en el planeta.
Papis, estáis invitados
a participar en nuestro “primer libro de historia”. Ayúdanos desde casa.