¿Qué mundo llevan dentro? ¿Qué esconden sus pequeñas cabecitas?: películas, dibujos, ordenador, imágenes de libros y periódicos, telediarios, apreciaciones de sus padres, de sus amigos, de la seño… Estamos en el mundo de la imagen. Las imágenes nos dominan. ¿Qué es lo que conforma esas cabezas del futuro? ¿Cómo pueden procesarlo ellos solos? Pero lo consiguen, nuestros pequeños son impresionantes. ¡Cómo razonan! ¡Cómo se forjan su mundo!
No estaría mal un empujoncito, una pequeña ayuda, para que pongan orden a sus apreciaciones.
Démosles estructuras fuertes y guiémosles para que construyan un buen armazón y sigan montando el conocimiento del mundo, partiendo de lo cercano y de su corta experiencia.
Ahora es el mejor momento para conseguirlo. Durante la adolescencia sus cabezas y sus músculos estarán centrados en otras tareas. ¡Tienen tantas ganas de conocerlo todo, de aprender, de investigar! El mundo es cambiante, nunca como ahora pasan las cosas tan rápidamente. Tenemos que ayudarles, además de a controlar sus emociones para desenvolverse gratamente, a que encajen los cambios en el rompecabezas de la historia, de nuestra historia, de su historia. El que conoce su mundo sabe vivir mejor en él.
Sirvámosles de guía en esta construcción. Seguro que será muy gratificante y divertido. Dejémosles hablar. Ellos nos contarán qué es lo que saben y ahí comenzará esta ODISEA.
- Estamos viendo cómo son las ciudades y cómo han crecido y cambiado a lo largo de la historia, ¿Qué os parece si hacemos un plano de nuestra ciudad para ponerlo en el aula?.
Siete iglesias en mi pueblo, todas cambian de color, amarillas por el día, rojas al ponerse el sol.
En mi pueblo las iglesias tienen las orejas tiesas. En mi pueblo las iglesias tienen las orejas tiesas.
Santa María la grande Y la Ermita de la Virgen,
cerca del castillo
está, que al cielo quiere llegar,
la redonda Magdalena utiliza su espadaña
se balancea al
compás. para poderlo alcanzar.
La más
pequeña y coqueta, Y allá cerca del Calvario,
está junto al Hospital, como queriendo llorar,
para que los
abueletes San Juan de Dios duerme triste
vayan todos a
rezar. esperando despertar.
San Francisco y la Farrapa En mi pueblo las iglesias
muy cerquita las
verás tienen las orejas tiesas.
las mañanas de
domingo En mi pueblo las iglesias
que repican a la
par. tienen las orejas tiesas.
Carmen Rodríguez Díaz
- Si, seño, pero, ¿por qué no salimos de excursión a recorrerla y llevamos las gafas del tiempo que nos ha regalado Sela?
-¿Y si visitamos también nuestro castillo? Mi mamá nos lo puede enseñar, trabaja allí. Me contó muchas cosas
-De acuerdo, si queréis terminamos en el castillo, lo miramos también con la gafas de Sela y recorremos el museo
-Seño, tengo una idea: ¿por qué no construimos nuestro castillo en la clase?
-¿Y con qué lo podemos hacer Bruno?
-Con piezas de construcciones. ¿Qué os parece?
-No nos van a llegar, nuestro castillo es muy grande, seño
-Tienes razón Ale, ¿con qué crees tú que podemos hacerlo?
-Seño, ¿y si lo hacemos con cajas de zumos?
-Me parece buena idea María, ¿y a vosotros que os parece -Vale, las traemos de casa y lo construimos como si fueran piedras.
- Seño, y en una caja le dibujamos a "La Princesa Coruja" ¿vale?
-Si, seño, pero a mi me gustaría que trajéramos una piedra de verdad del castillo, así sería más auténtico. Sí, de las de la entrada
-Pero no podemos traer piedras del castillo Claudia, esas son piezas de museo y están guardadas en vitrinas para que todo el mundo las pueda ver y conozcan su historia. ¡Podemos ir a verlas allí! ¿Qué os parece?
-Pero yo tengo piedras de los romanos en casa, seño. Mis padres fueron arqueólogos antes de yo estar en la barriga de mi madre.
-Javi, pero ¿tú sabes quiénes fueron los romanos?
--Si, unos guerreros que hacían muchos Coliseos y peleaban siempre por ganar a otros pueblos.
- - ¿Así como los medievales?
- -Sí, Felipe, eran muy brutos, hasta peleaban con los leones.
--Mi mamá trabaja en Mérida y me puede traer una piedra del teatro romano
-Pues yo tengo piedras de los hombres primitivos que encontré con mi padre en el campo de la sierra de Alor.
-Manuel, ¿y quienes fueron los hombres primitivos?
-Dice mi mamá que eran los primeros hombres del planeta y que venían de los monos.
-Claro, tu mamá sabe mucho, como le da clases a los niños mayores…
- ¿Alguien más tiene algún tesoro de museo en su casa que nos lo quiera enseñar?
-Yo tengo fotos de momias del museo de Madrid y he visto momias de verdad.
-David, ¿qué son las momias?
-Si, seño, son de los egipcios
- Yo tengo un libro de egipcios. Mañana lo traigo, ¿quieres seño?
-De acuerdo Rubén, nos gustará verlo ¿Y quiénes eran los egipcios?
-¡Jo, seño!, pues los que hicieron las pirámides.
-Juan, pero ¿las pirámides las hacen ahora los egipcios?
- No hace mucho tiempo, lo he visto en los Little Einstein. -Seño ¿verdad que fue hace mucho tiempo, en la época de Jesús? -Lucía, Jesús nació después, cuando él vivió ya habían hecho los egipcios sus pirámides. Jesús es del tiempo de los romanos. -Seño -Dime Irene -¿Los egipcios se alumbraban con bombillas o con velas como nuestros abuelos? -¿Quiénes vivieron antes, los egipcios o nuestros abuelos? -Pues los egipcios, ¡qué cosas tienes, señorita! -Si nuestros abuelos no utilizaban bombillas, ¿tú crees que los egipcios ya las usaban? -No, pero ¡como eran tan listos…
-La bombilla la inventó Edison, que vivió no hace mucho tiempo
-Seño, ¿y tú como lo sabes?
-Mira Marcos, “Todo está en los libros” y también en los museos - Pero los hombres primitivos no escribían libros y tú sabes muchas cosas de ellos.
-Pero tú también sabes Nur que los restos de esos pueblos han quedado enterrados y gracias a los paleontólogos, a los antropólogos y a los arqueólogos, como los papás de Javi, que buscan y rebuscan en el suelo, podemos saber cosas de antes de que se inventara la escritura y existieran los libros.
-Claro seño, como de los dinosaurios.
-Si, Iker, igual que de los dinosaurios.
-Pues yo de mayor quiero ser paleontólogo. En el patio me encontré el otro día una piedra, que esa si que es de los hombres primitivos, hasta cortaba. La voy a llevar a un museo y me voy a hacer famoso.
-Me parece buena idea, Diego. Pero, ¿que os parece si hacemos nosotros nuestro propio museo en la clase? -¡Vale, vale!, ¡y podemos traer a los papis para que lo vean!
-Me parece una idea estupenda Andrés; así, chicos, que a trabajar todos juntos. Nos repartiremos en grupos y traeremos material de casa. Nuestros papis nos ayudarán. ¿OK?
-¡Que way!, dicen Laura y Rocío
-¡Ahora sí que nos vamos a hacer famosos!, concluye Juan
-¿CÓMO
PODEMOS LLAMAR A NUESTRO MUSEO?
Decidme nombres
1.Hombres que ya no están
-Pero
que ya no están dónde?
-Pues
en el planeta Tierra,
-Pero
que están en el cielo con Jesús, ¿verdad, seño?
-Pues
claro, Lucía
2.Los tesoros del planeta
-
¿Y por qué los tesoros, Carmen?
-
Porque se encuentran cosas debajo de la tierra, como los tesoros
3.Pueblos antiguos
- Muy interesante Rubén
4.Cuando el planeta era pequeño
- Pero
el planeta ya no es tan pequeño, y a mí me gustaría también poner
a los marcianos del futuro
- De
acuerdo, Javi, dejamos un rincón para el futuro si tú quieres.
5.Los cumples del planeta
- ¿Qué
quieres decir, Natalia?
- Pues,
seño, igual que nosotros cumplimos años, el planeta también los
cumple y podemos hacerle fiestas y
regalarle tartas
- Bueno,
me parece buena idea. Y a vosotros, chicos, ¿os gusta “los
Cumples del planeta”?
-Si, y
podemos invitar también a los papis a las
fiestas de cumpleaños
-Vale
Andrés, se lo diremos también a los papis
Después de una
votación a mano alzada, contando los votos, por supuesto, ha salido elegido el
nombre de “los cumples del planeta”
Colocaremos una
cuerda de pared a pared, como una línea del tiempo, en la que iremos señalando
los cumpleaños del planeta:
Y así ha
comenzamos nuestra ODISEA DEL TIEMPO, el tiempo del ser humano en el planeta.
Papis, estáis invitados
a participar en nuestro “primer libro de historia”. Ayúdanos desde casa.
Y aquí seguimos trabajando, disfrutando el día a día y queriéndonos un montón más. Cada mañana sentados en círculo, dándonos la mano y cantando "todos los niños del mundo son nuestros amiguitos", vamos estrechado lazos y vamos sintiéndonos ese grupo fuerte y unido ante los problemas y adversidades. Ya son mucho mayores, para ellos una eternidad, ya son más independientes, hasta algunos escriben a su manera todo lo que se les ocurre, y ya comienzan a fijarse, no sólo en su entorno cercano, sino también en ese mundo inmenso en el que estamos inmersos: seres vivos y seres inertes, peces mamíferos, aves, vegetales... Y una idea clara: “Pequeño planeta vuelve a sonreír porque la gente va a cuidar siempre de ti”. Pues chicos, comencemos plantando un árbol. Un alcornoque o una encina de nuestra tierra. Lo veremos crecer y creceremos con él, será nuestro aliado, y cuando lo necesitemos nos sentaremos a su sombra para que nos escuche y nos enseñe a controlar nuestras emociones. Manos a la obra. Así ha nacido Don Azadín. Lo hemos creado entre todos. Llevamos a la escuela una azada y la hemos vestido con ropa de gala porque tiene que visitar a todas las familias de la clase, pero con la condición de no devolverla al cole sin haber realizado en familia su tarea imprescindible: “plantar un árbol” en el patio de la casa, en el campo del abuelo, a orillas de una rivera … Tenemos que empezar repoblando el planeta. Un planeta sin árboles es como una fuente sin agua. Si a tu casa llega alguna vez Don Azadín por equivocación no se te ocurra devolverlo sin haber realizado su tarea. Todos a una y en marcha.
Chicos, papis, D. Azadino y yo estamos esperando vuestras peticiones.
Durante estas dos o tres primeras semanas hemos fomentado la interacción con el entorno y el conocimiento entre los pequeños, pero también ha sido fundamental organizar las rutinas cotidianas desde el primer momento. Ellos necesitan un ritmo establecido que debe repetirse todos los días de la misma forma y en la misma franja horaria. Ese funcionamiento les ha dado seguridad y, por tanto, tranquilidad. Nos hemos dedicado a actividades sencillas y lúdicas, como cantar, jugar y potenciar la expresión oral y las hemos realizado de forma repetitiva para que se fijaran en cómo hacerlas, se animaran a participar y fueran adquiriendo conocimientos y hábitos.
Parece que fue ayer cuando llegó el grupo anterior, con los mismos miedos, con los mismos temores, y ya crecieron y ya se nos han ido. Cada comienzo de ciclo sentimos de verdad ese río que nos lleva y nos damos cuenta que la corriente no para, pero que a su vez también rebosa de experiencias y recuerdos maravillosos: como el ir viéndolos crecer, como el de la despedida con sus familias o cuando se convirtieron en “caballeros del medio ambiente”. Recuerdo sus caritas de emoción en el acto solemne en el que fueron nombrados. Ellos repetían con sus ojos brillantes: “Me comprometo a cuidar siempre del planeta y de sus habitantes”. Abandonaron el ciclo sintiéndose mayores y con una idea clara: “Somos ciudadanos del mundo”. Que así sea y que todos aprendamos de su ejemplo, porque, como decía Robert Fulghum: “Todo lo que hay que saber sobre cómo vivir y qué hacer, y cómo debo ser lo aprendí en la escuela infantil”.
Hemos empezado otra vez y podemos decir que estamos adaptados y que nos espera un magnífico camino para crecer juntos. Ellos descubriendo cada día cosas nuevas y nosotras aprendiendo y disfrutando a su lado. Bienvenidos a la escuela.
Es cierto que se abren agujeros en la capa de ozono. Es cierto que los bosques del Amazonas desaparecen, que se destruye el suelo interesadamente, que los climas se modifican, que los glaciares se deshielan. Es cierto que el hambre engulle a continentes enteros y sus desheredados llaman con insistencia a las puertas del bienestar (¿qué otra cosa pueden hacer?). Es cierto que existen enfermedades incurables, que se multiplican los depósitos nucleares, las lluvias ácidas, las armas… y que parece necesario e inevitable el suicidio de la humanidad entera.
Pero también es cierto que aún podemos disfrutar de rincones maravillosos con bosques, ríos, lagos, montañas, llanuras… Y que, a pesar de todo, los seres humanos albergamos en nuestro interior la energía y la creatividad necesarias para luchar contra el deterioro del planeta y de nosotros mismos. Hemos hecho grandes cosas a lo largo de la historia, sobre todo cuando hemos unido nuestros esfuerzos y hemos trabajado en equipo. Empecemos por los más pequeños: que conozcan nuestro mundo. Mostrémosles esas maravillas del planeta y de las personas y pongámonos manos a la obra.
Este es el objetivo de CUNUPLAN: acercar a las familias, a través de sus hijos, el deseo y el afán por CUIDAR NUESTRO PLANETA, empezando por aquello que SÍ está a nuestro alcance, las pequeñas cosas.
Son pequeños, son juguetones, son alegres, son ocurrentes… Cada día me enseñan algo nuevo. El mejor momento es la llegada, los buenos días, las cosas que traen de casa y la asamblea. Aquí nos sinceramos, hablamos desde lo mundano hasta lo divino. Descubro como razonan sus mentes, como deambulan de unos intereses a otros, como ven el mundo y sobre todo como aprenden y van construyendo sus interesantes ideas.
Imagina
En un lugar de los sueños donde la vigilia calla duerme escondida en penumbras la paleta de la infancia.
Y con su pincel de espuma, de duendecillos, de hadas pinta de noche en la sombra, pinta con la luna blanca, rayones de colorines, colores de fresa y nata, dinosaurios y dragones, princesas, brujas aladas, almíbar de cocodrilos, ruiseñores que no cantan, chocolate de cañones y guerreros que no matan.
Todos a una dispuestos a bailar la misma danza, y el cuadro queda perfecto, sin estridencias ni tacha. Todo sirve, nada sobra: la línea gorda, delgada, la línea de cascabeles y la del burka tapada, la línea que lleva toga, la línea que lleva azada, la negra y la amarilla, la más lisa, la ondulada, la azul que parece rosa, la rosa que es azulada.
Todo sirve, nada sobra, nada sobra y nada falta. No falta ni la pintura que de la paleta mana.
Hasta que aparece el sol en un rincón de la estancia con su brillo, con su luz, con su realidad amarga y le da vida a ese cuento que al despertarnos se apaga.
Los niños pequeños tienen un deseo innato de aprender, de investigar, de conocerlo todo y descubren y aprenden desde sí mismos mediante la experiencia en su relación y acción con el medio. Descubren y aprenden con otras niñas al confrontar sus ideas, sus pensamientos y emociones y el papel del educador no es más que ofrecerles los recursos necesarios para su desarrollo sirviéndole de GUÍA en el proceso de crecer.
Intento tener presente que:
1-Es la niña la que descubre, no la maestra quien enseña
2-El niño no almacena conocimientos, sino que los construye mediante la relación con su entorno y con los demás
3-Debemos averiguar cuáles son sus conocimientos previos para saber de dónde partimos y poder actuar desde allí.
4-Tenemos que acercarnos también a sus intereses ya que los aprendizajes tienen que ser funcionales (servirles para algo) y estar basados en la comprensión (significativos).
5-Tenemos que poner a las niñas en situaciones reales de conocimiento, crearles una necesidad.
6-Debemos basarnos en la comunicación-diálogo, integrando las relaciones existentes entre docente, alumno y contenido.
7-Debemos partir de que la niña tiene capacidad para reflexionar, buscar el significado de las ideas y del pensamiento. De que es un ser pensante. Pero debemos ayudarla a estructurar su mente, a que aprenda a aprender
8-Debemos actuar siempre como mediadores interpuestos entre los aprendizajes y el niño para hacer que lleguen de modo adecuado. Sin olvidar que no existen los errores. Los “fallos” son pasos de aproximación al modelo correcto.
9-Es necesario creer en las niñas y en los niños.
10-De este modo podremos conseguir una motivación o interés intrínseco basado en el propio conocimiento, no sólo en el deseo y la buena voluntad de agradar a los docentes, a los padres y madres o conseguir buenas notas.